Discurso del Triunfo

  • Imprimir
  • Mail
  • Agrandar la letra
  • Achicar la letra

Muchas gracias, amigas y amigos:

Muchas gracias por estar con nosotros esta noche.

Hoy ha sido un gran día para Chile.

Hoy, una fuerte y clara mayoría de chilenas y chilenos, habló con claridad, habló con fuerza y se pronunció por el cambio, el futuro y la esperanza.
Esta noche, compatriotas, hemos obtenido un gran triunfo y tenemos el legítimo derecho a celebrarlo con alegría, con optimismo, pero también con mucho respeto y con mucha paz.
Quiero decirles a todas las chilenas y chilenos: ¡Arriba los corazones, porque vienen tiempos mejores para Chile!

La democracia, que en forma tan ejemplar recuperamos a fines de la década de los 80, ha dado hoy día un nuevo y gran paso, demostrando solidez, demostrando su madurez y, después de veinte años de gobierno de la Concertación, esta noche nos ha entregado la maravillosa responsabilidad y el gran desafío de conducir los destinos de nuestra patria.

En esta noche de triunfo y alegría, quiero agradecer, desde lo más profundo del corazón, a esos millones y millones de chilenas y chilenos que a lo largo y ancho de nuestro país se pusieron la estrella multicolor en sus pechos y la llevaron profundamente en sus corazones.

Quiero agradecer también a aquellas chilenas y chilenos que hoy día no votaron por nosotros, pero que ejercieron su libertad al honrar y respetar a nuestra democracia.
Quiero agradecer al Senador Eduardo Frei, con quien tuvimos hace unos minutos un diálogo fraterno. Y quiero decirles que compartimos con él un profundo amor por Chile y un fuerte compromiso con el futuro de nuestro país.

Escuché las palabras del Senador Frei, y quiero decirle que las acojo en plenitud, y que durante nuestro gobierno vamos a buscar los caminos del diálogo y los caminos del acuerdo, porque esa es la forma más sólida y fecunda de construir un país para todos los chilenos.

Quiero agradecer también lo muy bueno que han hecho los gobiernos de la Concertación durante los últimos veinte años, y decirles que el cambio, el futuro y la esperanza han llegado, porque así lo ha querido una nueva mayoría de chilenas y chilenos.

Quiero agradecerle a Dios por la maravillosa patria que nos ha regalado.
Durante estos meses de campaña, durante nuestros intensos y profundos recorridos por Chile, aprendí mucho de su gente, y aprendí también que el amor por Chile es algo que está en el corazón de todas las chilenas y chilenos de buena voluntad.

Aprendí de esos hombres y mujeres que no solamente sueñan, sino que luchan todos los días, con una fe inquebrantable, sin doblegarse jamás, con un coraje y con un temple que llega al corazón. Y, además, aprendí que detrás de cada una de esas chilenas y chilenos, hay un sueño: luchar porque sus familias y sus hijos tengan una vida mejor, una vida más plena, una vida más feliz, como sin duda se lo merecen.
Y estoy seguro que al luchar con ese coraje y con ese temple, están construyendo un Chile más libre, más grande, más próspero, más justo y más fraterno, como el que todos, todos queremos para nuestro país.

Chilenas y chilenos:

Durante esta campaña, en muchas ocasiones les pedimos a nuestros compatriotas una oportunidad, una oportunidad para acompañarlos en sus sueños y en sus luchas.

Una oportunidad, no para hacer tabla rasa del pasado ni de nuestra historia, ni de la obra que muchos chilenos han construido en los años que nos han antecedido, sino que una oportunidad para iniciar esta nueva etapa de nuestra trayectoria como país.

Y esta oportunidad, los chilenos y chilenas hoy día nos la han entregado.

  • Una oportunidad para demostrar que las cosas las podemos hacer mejor, mucho mejor.
  • Una oportunidad para recuperar nuestra debilitada capacidad de crecimiento y de creación de empleos.
  • Una oportunidad para empezar por fin a ganarle la batalla a la delincuencia y al narcotráfico.
  • Una oportunidad para mejorar, y no en las palabras ni en los discursos, sino que en la realidad, la calidad de la salud de nuestras familias y la calidad de la educación de nuestros hijos.

Una oportunidad para tratar con más cariño y con mayor dignidad a los chilenos y chilenas más vulnerables y necesitadas, y también a nuestra sufrida y muchas veces abandonada clase media. A nuestras mujeres y dueñas de casa, a nuestros adultos mayores y a los que viven la vida con alguna discapacidad.

Una oportunidad para que la cultura, el deporte y la recreación llegue a todos los rincones y hogares de nuestro país.

Una oportunidad para fortalecer los valores de la vida, la familia, la honestidad, la justicia social, el cuidado del medioambiente, la solidaridad y la fraternidad entre los chilenos.

Hoy día, las chilenas y chilenos, en forma muy libre, muy democrática y muy ejemplar, nos han otorgado esa maravillosa oportunidad y han puesto sobre nuestros hombros, sus esperanzas de una vida mejor.

Y para estar a la altura de esa responsabilidad, yo quiero comprometerme una vez más ante ustedes y ante todos los chilenos, que vamos a hacer un gobierno basado en valores sólidos y firmes, porque queremos construir sobre roca y no sobre arena.

Vamos a ser un gobierno de unidad nacional, un gobierno que va a derribar los muros que nos dividen y va a construir los puentes que nos van a unir en el futuro.

Un gobierno con los mejores, los más preparados, los más honestos, los con mayor vocación de servicio público, al servicio de todos los chilenos.

Un gobierno cercano a la gente, empapado de sus problemas, comprometido con las soluciones.

Un gobierno que restablezca, en plenitud, la cultura de hacer las cosas bien. La cultura de hacer las cosas en forma honesta, la cultura de hacer las cosas con un sentido de urgencia.

Ni el Presidente, ni los ministros, ni ningún colaborador de nuestro futuro gobierno, van a perder un solo minuto, sabiendo que en nuestro país hay más de seiscientos mil chilenas y chilenos que no tienen trabajo.
Sabiendo que hay millones y millones de chilenos que viven con angustia y con temor, por culpa de la delincuencia y el narcotráfico.

Sabiendo que hay millones de niños y jóvenes que llevan mucho tiempo esperando una educación de calidad, para poder construir un mejor futuro para ellos.

Sabiendo que en nuestro país hay cientos de miles de chilenas y chilenos en listas de espera, esperando una oportunidad para tener una buena atención de salud.

Sabiendo que hay 600 mil familias que no tienen una vivienda digna para poder construir un hogar.
Sabiendo que millones de adultos mayores y personas con discapacidad claman al Cielo por una sociedad que los trate con más cariño y con más dignidad.

No, amigas y amigos, no tenemos un solo minuto que perder.

Por eso nos hemos preparado durante años. Por eso necesitamos un Estado fuerte y eficiente, con mucho músculo y poca grasa. Un Estado que ayude a los más necesitados y a la clase media a salir adelante, pero que al mismo tiempo promueva la innovación, la imaginación, el emprendimiento y saque lo mejor que cada uno de los chilenos tenemos en el fondo de nuestros corazones.

Seremos un gobierno que va a fortalecer y ampliar la red de protección social, pero también quiero decirlo con mucha claridad: vamos a estar mucho más contentos cuando un chileno logre superar su condición y liberarse de las carencias que cuando un chileno, por cualquier circunstancia, deba recurrir a esa red de protección social que vamos a fortalecer y vamos a ampliar.

Un gobierno comprometido con el futuro, con la sociedad del conocimiento, con la sociedad de la información que está golpeando a nuestras puertas, con la ciencia, la tecnología, la innovación y el emprendimiento.

Un gobierno que va a desatar los nudos que han tenido frenada o postergada la libertad, la imaginación, la creatividad y la fuerza inmensa que tiene nuestro país y que tienen los chilenos para poder aprovechar sus talentos y para poder hacer de nuestro país, un país del cual todos nos sintamos orgullosos.

Un gobierno que va a trabajar incansablemente por vencer los miedos y temores que atenazan el alma de tantos chilenos, para que el aire puro, limpio y fresco nos permita ver con tranquilidad el presente y con esperanza el futuro.

Un gobierno que para poder hacer lo que es posible, va a intentar también lo que para otros, y durante demasiado tiempo, ha sido imposible.

Un gobierno que va a levantar la mirada para ver qué hay más allá del horizonte.

Un gobierno capaz de pensar en grande y ponerse metas ambiciosas, metas nobles y metas factibles, metas que nos han sido tan esquivas durante nuestros primeros 200 años de vida independiente.

Y les quiero decir a ustedes, compatriotas, amigas y amigos, que el gran desafío de nuestra generación, el gran desafío de la generación del Bicentenario, es lograr que nuestro país, de una vez por todas derrote el subdesarrollo, supere la pobreza y les dé verdaderas oportunidades a todos sus hijos.

Voy a ser un Presidente de unidad nacional, voy a gobernar para todos los chilenos, pero siempre, con un compromiso, con un cariño, con una dedicación muy especial por los más humildes y por nuestra clase media que tanto lo necesita.

Así va a ser el gobierno del Bicentenario.

Compatriotas:

Todas las generaciones tienen el derecho a soñar y emprender su propia revolución. Y nuestra generación, la generación del Bicentenario, tiene la enorme responsabilidad de iniciar y concluir con éxito la segunda transición, la transición joven, la transición nueva, la transición del futuro, que nos va a permitir ser un país desarrollado, ser un país sin pobreza, ser un país con oportunidades para todos, ser un país más justo, ser un país más fraterno y ser un país capaz de construir una sociedad de oportunidades, de seguridades y de valores para todos y cada uno de los chilenos.

Como muy bien dijo el poeta Vicente Huidobro, para lograr estos objetivos vamos a requerir, y escúchenme con mucha atención, un alma y un ariete. Un ariete para destruir y un alma para construir.

Un ariete para luchar contra la delincuencia, el narcotráfico, la pobreza. Y un alma, un alma grande y generosa para construir la patria grande, libre y justa con la cual siempre hemos soñado.

Y les quiero decir, amigas y amigos: todos juntos vamos a ser ese ariete, y todos juntos vamos a ser esa alma que el país necesita y que nos la pide con tanta urgencia y con tanta elocuencia.

Compatriotas:

Esta campaña está llegando a su fin esta noche, pero nuestra misión no termina esta noche. Nuestra verdadera misión está recién comenzando. Y ahora viene lo más hermoso, pero también lo más difícil: cumplirle a nuestro país, cumplirle a los chilenos y estar a la altura de los desafíos que tendremos que enfrentar como país, como chilenos.

En esta noche de triunfo, en esta noche de triunfo, en esta noche de alegría, quiero convocar a la generación del Bicentenario, al más grande desafío que hemos enfrentado como nación.

Es verdad, Chile no es el país más grande, más rico o más poderoso del mundo, pero sí podemos y debemos empeñarnos en transformarlo en el mejor país del mundo. Y juntos, lo podemos lograr.

Recordemos siempre que, aunque tengamos legítimas diferencias, todos somos hijos de la misma patria; todos somos hijos del mismo Dios; todos respiramos el mismo aire; a todos nos calienta el mismo Sol y todos compartimos un mismo futuro. Y ese futuro, va a ser la antorcha y la estrella que va a guiar a nuestro país ante los desafíos que juntos deberemos enfrentar.

Nunca olvidemos que los países que destinan sus mejores esfuerzos a una lucha fraticida entre sus propios hijos, están destruyendo su futuro. Y nuestro país, lejos de querer destruir su futuro, hoy día está más comprometido que nunca en construir un futuro, un verdadero futuro para cada uno de sus hijos, para cada una de sus hijas, porque ellos nos lo están pidiendo y nosotros tenemos un compromiso con todos y cada uno de ellos.

Compatriotas, chilenas y chilenos:

Hoy es el tiempo de la unidad y es el tiempo futuro. La envergadura de los desafíos que deberemos enfrentar, hace que necesitemos no solamente un muy buen gobierno, también vamos a necesitar una muy buena oposición.

Y quiero garantizarle a todos los chilenos, y a la futura oposición, que vamos a actuar con respeto y con buena voluntad, y que le vamos a pedir que actúen con firmeza, pero con lealtad; que fiscalicen con rigor, pero que tengan siempre una actitud constructiva, una actitud que nos permita avanzar, porque nos une lo más importante que puede unir a un pueblo: un profundo amor por Chile y un gran compromiso con nuestro futuro.

Queridos amigos:

En esta noche de alegría, en esta noche de desafíos, en esta noche en que nuestra estrella brilla con más fuerza y alumbra con más luz que nunca en nuestra historia, quiero agradecer muy sinceramente a todos y cada uno de ustedes. Y quiero agradecerle a todas las chilenas y chilenos que hicieron posible esta noche, que hicieron posible este triunfo y que abrieron de par en par las puertas del futuro, para que entre la luz del Sol a iluminar, y entre el aire puro a renovar a nuestro país.

Y este agradecimiento va a la Coalición por el Cambio, a los independientes que nos apoyaron, a esos cientos de miles y miles de voluntarios que entregaron su esfuerzo y su cariño, y que llevaban con mucho orgullo la estrella en el pecho y en lo más profundo de sus corazones.

Quiero terminar recordando a mis padres, que ya no están en este mundo, pero que desde la cuna nos enseñaron a distinguir el bien del mal y nos inculcaron un profundo amor por Chile y una gran vocación por el servicio público.

Yo estoy seguro que donde quieran que estén, esta noche ellos también están celebrando junto a todos nosotros.

Quiero agradecer también, con mucha emoción y con profunda gratitud, a mi mujer, Cecilia, que durante 36 años me ha acompañado con una lealtad, con una ternura, con una inteligencia, con una paciencia y con un amor que realmente me emociona y me compromete.

También quiero agradecerle a nuestros hijos, los hijos que conforman nuestra familia: a Magdalena, a Cecilia, a Sebastián, a Cristóbal; y a nuestros nietos, y a nuestros nietos que también junto a nuestros hijos entregaron el cuerpo y alma en esta campaña y nos dieron su ingenuidad, su alegría, su inocencia. A León, a Esperanza, a Juan de Dios y Antonia, todo el cariño del mundo.

Quiero también, y muy especialmente, agradecerle a Dios por la maravillosa patria que nos ha regalado, y pedirle con mucha humildad, pero también con mucha esperanza, la sabiduría, la fuerza, el temple y la prudencia para ser un gran Presidente, como ustedes merecen y necesitan.
Chilenas y chilenos:

Esta noche quiero decirles que nunca un Presidente electo los había necesitado tanto, como hoy día los necesitamos. Y especialmente a nuestra generación, la generación del Bicentenario, para que de una vez por todas, tome los pinceles y con libertad, imaginación y creatividad, tracemos juntos los caminos del futuro de nuestras vidas y del futuro de nuestra patria.

Les quiero decir, desde el fondo del alma, mi profunda convicción que lo mejor de Chile está todavía por delante. Que lo mejor de Chile, está todavía por venir.

Queridos compatriotas, chilenas y chilenos: ¡arriba los corazones, porque vienen tiempos mejores!
¡Que Dios los bendiga a todos y que Dios también bendiga a nuestra patria!

¡Viva el futuro, Viva Chile!
Muchas gracias.

Manténgase Informado

Últimas Noticias

16, Abril 2010

Presidente Piñera encabezó reunión con equipo de reconstrucción y ministros

15, Abril 2010

Presidente Piñera recibió a ejecutivos de la empresa CAMC Corp

15, Abril 2010

Mandatario se reunió con Director General de la OMC

15, Abril 2010

Presidente saludó a suboficial mayor de la Guardia del Palacio de La Moneda

Gobierno Informa

16, Abril 2010

“Buses-escuela” para volver a clases

15, Abril 2010

Ministra del Trabajo se reunió con Consejo Consultivo Previsional

14, Abril 2010

Vocera de Gobierno llamó a primar sentido de ayuda y unidad para reconstruir el país

14, Abril 2010

Tres nuevas plantas chilenas exportadoras de carne ingresarán al mercado ruso

Palacio de La Moneda - Teléfono: +56 2 690 40 00