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En los últimos años la salud
de los adolescentes ha sido tema de preocupación.
Sedentarismo y nuevos hábitos de consumo han marcado
la pauta en la alimentación de nuestros jóvenes.
A continuación algunas recomendaciones al respecto.
La adolescencia es una etapa de la vida
marcada por importantes transformaciones emocionales, sociales
y fisiológicas, donde la alimentación cobra
una especial importancia. Por ello es relevante evitar tanto
el déficit nutritivo como los excesos, ya que ambos
pueden ocasionar graves trastornos de la salud.
Las necesidades de energía están
estrechamente relacionadas con el sexo, edad y nivel de
actividad física. Por ello, es conveniente evaluar
y clasificar la actividad física (ligera, moderada
o intensa) y consumir la cantidad y variedad adecuada de
alimentos para satisfacer esos requerimientos.
Tipos de actividad
física:
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Actividad ligera: Adolescentes que
no practican deportes.
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Actividad moderada: Adolescentes
que practican deportes como fútbol, natación
o atletismo por lo menos tres veces a la semana, dos
horas diarias, o que caminen a paso rápido al
menos una hora al día.
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Actividad intensa: Adolescentes que
practican regularmente algún deporte de competencia,
como fútbol, atletismo o aquel joven que realiza
un trabajo que requiere un gran esfuerzo físico,
como cargadores, leñadores, etc.
Cómo lograr
una mejor alimentación:
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Aumente el consumo de leche. Prefiera
alimentos de bajo contenido graso. Recuerde que puede
reemplazarla por yogurt, quesillo o queso fresco.
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Prefiera las carnes como pescado,
pavo y pollo, éstos contienen menos grasas saturadas
y colesterol.
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Aumente el consumo de frutas, verduras
y legumbres.
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Prefiera los aceites vegetales crudos.
Consuma frituras sólo en forma ocasional.
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Disminuya su consumo de azúcar.
Recuerde que muchos alimentos contienen azúcar
en su preparación (bebidas, jugos, mermeladas,
galletas, helados, tortas y pasteles).
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Recuerde que muchos alimentos procesados
contienen una importante cantidad de sal (snacks, papas
fritas, galletas saladas, suflitos y otros), por lo
tanto, no agregue sal extra a sus comidas.
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El consumo eventual de comida rápida
(fast food) no supone ningún inconveniente para
la salud, siempre y cuando no se conviertan en un hábito
ni sustituyan la ingesta de otros alimentos básicos.
Adecue el sistema de
alimentación a sus necesidades:
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Hacer cambios graduales. No intente
cambiar sus hábitos de alimentación y
comportamiento de un día para otro. Resultará
mucho más fácil hacerlo poco a poco, marcándose
objetivos concretos cada día.
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Tener una alimentación variada.
Ningún alimento contiene todos los nutrientes
necesarios, por lo que no conviene comer siempre lo
mismo.
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Mantener un peso adecuado para tu
edad. Evite pesar mucho más o mucho menos de
lo que debería.
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Comer regularmente. Nuestro cuerpo
necesita disponer de energía en forma regular
a través del día.
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