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Hace unos 10 mil años arribaron las primeras familias cazadoras y recolectoras al territorio del norte de Chile, incluyendo la costa del Pacífico, valles, oasis, quebradas cordilleranas y el altiplano andino. La integración y la complementariedad económica fueron unos de los principales elementos característicos de la cultura altiplánica, visión de la realidad que tiene implicancia integral en la vida social, económica, política y espiritual del Pueblo Andino . Este principio es aplicado en distintos aspectos como la ocupación del territorio, organización de la producción, manejo de los recursos naturales, ceremoniales y rituales que ordenaron la realidad de la vida aymara .
Este pueblo, establecido en el territorio del extremo norte de Chile, se desarrolló junto a otros grupos socioculturales, que se distribuían entre los valle de Azapa y Quillagua, en el norte de Chile, y Caplinal, en Perú.
En Azapa compartían los espacios productivos y ceremoniales. Su economía estuvo basada en la explotación agrícola de las vertientes localizadas a lo largo de los valles, produciendo maíz, ají y otros productos, complementado con la explotación de recursos marinos.
Tienen una economía complementaria, ya que los que viven en el altiplano poseen abundantes rebaños y escasos cultivos, mientras que los que lo hacen en la precordillera producen bastantes verduras, frutas y semillas gracias al eficaz uso del suelo, mediante las tradicionales terrazas. Debido a estas condiciones se generan relaciones de intercambio de productos entre pastores y agricultores.
Esta forma de subsistencia se basa en el principio del ayne , que se refiere a la reciprocidad entre los aymaras: la petición de ayuda en el presente, será correspondida en el futuro. Las personas se relacionan con la naturaleza y agradecen en su ritual las bondades de la pachamama, la m adre tierra.
La unidad mínima de la organización social es la familia extensa y patrilineal. Ocupan un conjunto habitacional con viviendas separadas para cada familia nuclear, la que es monógama. Al interior de las familias se entrena a los niños de ambos sexos a ser sumisos con sus padres y obedientes con los adultos. Además, se espera que se incorporen temprano a las labores pastoriles, agrícolas o domésticas más sencillas, las que se van complejizando con el tiempo.
La cosmovisión aymara se formó en diferentes épocas pasadas y refleja los grandes cambios de su historia. Es una visión religiosa que sacraliza la naturaleza y legitima la posición del hombre sobre ella.
El aymara concibe su mundo como un espacio en el que el este u oriente es lo que está adelante, porque allí nace el sol y hacia allá se dirige la mirada (templos y casas deben mirar hacia él).
La lengua pertenece a la familia Jaqi , que es la segunda hablada en el área andina después del quechua. Su centro territorial es el área circundante al Lago Titicaca.
El Imperio Inca, con el proceso de expansión en el siglo XV, conquistó el reino aymara y otros pueblos de la Región de Arica y Parinacota, noroeste de Argentina y territorio chileno hasta el Río Maipo. El inca ocupó y amplió estos espacios productivos al valle de Azapa, Lluta, Camarones, Camiña, Tarapacá, Pica. Su énfasis se orientó al guano y el pescado seco de las costas de Arica.
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