Necesitamos una ley de femicidio

En Chile, una mujer muere a la semana asesinada por su pareja o ex pareja. A pesar del gran trabajo que hizo el gobierno anterior por visibilizar el enorme problema de la violencia intrafamiliar, esta cifra no ha disminuido. La situación es tan encubierta, que el 73% de las mujeres que fueron asesinadas por los mismos hombres que alguna vez juraron amarlas, nunca hicieron una denuncia previa en las instancias correspondientes por concepto de violencia intrafamiliar.
Estamos frente a un cáncer oculto que corroe a la familia chilena y destruye a nuestra sociedad; una realidad que sólo queda en evidencia cuando un nuevo asesinato horroriza a la opinión pública.
La violencia intrafamiliar es la demostración más brutal del abuso de poder del hombre sobre la mujer, porque el daño es provocado por un ser querido, conocido y cercano. La violencia, tanto psicológica como física, al interior de la familia, la degradación permanente y el ejercicio del poder del más fuerte lleva a la anulación de la mujer, la destrucción de la familia y, en su extremo, al asesinato.
Necesitamos cambiar esta realidad. El compromiso del Presidente de la República, Sebastián Piñera, con la seguridad ciudadana comienza en el hogar de cada uno de nosotros. Es al interior de nuestra propia casa donde obviamente debiéramos sentirnos más seguros, más protegidos. Para miles de chilenas esta no es una realidad, ya que más del 35% de ellas sufre de violencia intrafamiliar.
Es por eso que el Servicio Nacional de la Mujer se encuentra hoy impulsando en el Congreso la ley de femicidio, norma tremendamente necesaria para dar visibilidad específica a este delito y así cambiar la regla social que valida o encubre el abuso de poder.
Si este atentado no es semánticamente distinguible, no se condena de manera adecuada este comportamiento. Sólo cuando a todo el mundo le quede claro que en Chille se persigue y se castiga a los hombres que matan mujeres, se cambiará la cultura popular que banaliza sus muertes. Debemos contar con una ley de femicidio que no sólo permita tipificar este delito, sino que también haga posible castigar con todo el peso de la ley el asesinato de mujeres, tanto por parte de sus parejas como de sus ex parejas, ya que hoy uno de cada cuatro asesinatos de mujeres son cometidos por estos últimos, hombres que al perder la posesión del “bien” amado prefieren eliminarlo.
La aprobación del proyecto de ley de femicidio -que lleva tres años en el Congreso y cuya propuesta presentada por el Ejecutivo se discute hoy en comisión mixta- es un paso más para reducir la violencia. Debemos seguir trabajando juntos con mucha fuerza en la elaboración e implementación de políticas públicas que nos ayuden a cambiar las conductas, rehabilitar a los agresores, sanar a las víctimas y educar a las generaciones venideras, tanto en el manejo de conflicto sin uso de violencia, como en el control de las emociones y respeto por las demás personas. Sólo así romperemos el círculo de la violencia que como un cáncer maligno carcome hoy a nuestras familias.
Columna publicada en La Tercera
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